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| Imagen obtenida de la web |
Por Cristina Pavón B.
La Internet pasó de ser una herramienta a ser un fenómeno que cobró vida por su cuenta. Se cumple lo que tiempo atrás aseguró McLuhan: ahora “el medio es el mensaje.” Las redes sociales y los innumerables espacios de entretenimiento e información abierta proveen al individuo de una identidad web.
Este fenómeno rompe con el concepto de privacidad. Al analizar el escenario en el que el individuo ‘navega’, sorprendentemente se evidencia el peligro al que el usuario está expuesto en la red. La Internet es un medio globalizado donde casi todo –si no es todo- es permitido. ¿Existe realmente privacidad en la web?
Umberto Eco asegura que el individuo es quien permite la anulación de su privacidad, y esta es una de las grandes tragedias de la sociedad de masas. No es extraño escuchar casos de suplantación de identidad en la web; desde perfiles falsos en redes sociales,
hackers,
crackers hasta el uso de software especializado para estafas.
Uno de los delitos digitales más recurrentes es el phishing, término que proviene de la palabra ‘fishing’ (pesca en inglés). La palabra hace alusión al acto de pescar usuarios mediante señuelos cada vez más avanzados. Estos programas de software valiéndose del spam, permiten que otros individuos obtengan datos especializados de un usuario, valiéndose de engaños.
Según la Sociedad de Internautas, el phishing “es una modalidad de estafa con el objetivo de intentar obtener de un usuario sus datos, claves, cuentas bancarias, números de tarjeta de crédito, identidades, etc. Resumiendo "todos los datos posibles" para luego ser usados de forma fraudulenta.”
El usuario puede ser ingenuo y vulnerable debido a una falta de educación sobre la privacidad. La seguridad informática sirve para la protección de la información, en contra de amenazas o peligros, para evitar daños y para minimizar riesgos, relacionados con ella. Sin embargo, es difícil establecer políticas de seguridad informática, porque la capacidad de alcance de la web es global.
Los medios digitales y los periodistas web, podrían verse afectados por este fenómeno. La imagen y credibilidad de un comunicador corre peligro en el caso de que un usuario llegue a suplantar su identidad en la web o en el peor de los casos, que llegue a usar su página web como un canal para llevar a cabo un delito web como el phishing.
Es importante que el periodista sepa manejar con atención la web, y es fundamental que el usuario no se fíe de cualquier página web para entregar sus datos personales. Eco plantea que la privacidad va más allá de un tema jurídico, es algo que se concibe desde la cultura. Se debe establecer una educación sobre la identidad individual, para que luego fomentar el respeto a la identidad de otros individuos.