viernes, 4 de octubre de 2013

Margarete Lehmann: la retratista de alma y esencia

 Fotos y texto por Cristina Pavón B.



“Yo nací pintando. Probablemente en el vientre de mi madre ya he pintado” comenta entre risas y mira la ventana que da a su jardín. Sus ojos celestes, brillantes, sonrientes, son los umbrales por donde pasa el alma y la esencia de todo lo que plasma en el óleo.

Margarete Lehmann, pintora y escultora de origen alemán, llegó a Ecuador hace 40 años. Confiesa que el país le gustó tanto que decidió quedarse a vivir aquí.

Después de un almuerzo nutritivo y orgánico, orgullosa de que todos los ingredientes los obtiene de su propio huerto, se sirve una copa de vino y entra al espacio en el que sus manos, su mente y su alma se conjugan para crear otro universo que parte de lo sensorial. “Yo retrato el alma, yo no hago una foto, trato de captar la característica y el alma de la persona” explica Lehmann.


Entre papel, óleo y pasteles, Margarete afirma sentirse en su estado natural. Acerca un caballete y con un carboncillo negro da los últimos retoques a una de sus nuevas obras; el retrato de su amiga Gloria, quien aparece en más de una de las pinturas colgadas en la pared de su taller. Trazos dispersos, líneas y ondas. De vez en cuando se aleja y mira el retrato con una mano en la cintura, y continúa.

Lehmann afirma que no piensa mucho antes de pintar, “mi trabajo no es planificado, yo reproduzco mi esencia de esta forma, en mi obra.”Para Margarete, el proceso creativo empieza por la observación y en capturar la impresión de las personas y los objetos. “Veo el floripondio que tengo, lo miro tantísimo, veo cómo se mueve en el viento y de todas estas impresiones sale en el papel o en el lienzo un floripondio renacido”. 


“No hay horarios para pintar, yo empiezo y termino, cuando la obra es muy grande, máximo voy a dormir y sigo.” Margarete da un último vistazo y suelta el carboncillo, ríe y comenta que de todo corazón quisiera un taller más amplio para dedicarse a trabajar obras más grandes. La técnica que la pintora utiliza tiene como base acrílico blanco y sepia. “Pinto con la mano y me fijo en las luces y la sombra, me gusta el contraste fuerte, pinto un lado con blanco y el otro con el oscuro.” Una vez seco el acrílico, Lehman usa pasteles y carboncillos y todo esto lo realiza en papel reciclado.

Según la artista, esta es una época en la que el reciclaje es importante. Margarete utiliza el papel de las bolsas de cemento, arroz y azúcar. Comenta que de una bolsa obtiene material para tres obras. Para Lehmann el arte tiene vida propia. Toma en sus manos una plancha de ropa y estira con ella el papel reciclado de las bolsas, mientas lo hace, comenta que a veces mira en las arrugas del papel, rostros, formas y comienza a imaginar qué pintar.

Margarete planea hacer exposiciones en Perú y en Alemania. Otra de las razones por las que le gusta trabajar en papel, es la comodidad. “Es bastante práctico llevar mis papeles, cojo un tubo le enrollo y le guardo. Yo no soy vendedora de marcos, yo quiero que la gente mire mi trabajo, el arte es una cosa viva, uno no quiere vivir en un museo.”

Luego de terminar de preparar el material para sus nuevas obras, Margarete se toma un tiempo para saludar a sus amigos en Facebook. El sol de medio día se abre paso por la ventana y el floripondio de su jardín la saluda con su forma y color, quizás, inspirándola para crear una nueva obra.



El dato:

Margarete presenta su obra en el Museo de Arte Colonial (entre Mejía y Cuenca) hasta el 12 de Octubre de 10h00 a 16h00.

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